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Waira

 
Las Pupilas de las estrellas acariciaron con su luz aquella noche. El perfil de la montaña guardiana estremeció la penumbra. Sentí que mi alma cantaba. Sentí que cada día era un regalo más. Más esa vez el regalo se multiplicó, los pétalos de mi corazón latieron con fervor. Un grito rasgó el amanecer. Un nuevo ser vino a participar el sagrado juego de la vida. La magia de la existencia posibilitó que una nube, una flor o una estrella, se vistiera de humano y convertido en mujer, bajara otra vez a la tierra. Con estas palabras, con estos pensamientos, comenzábamos la bienvenida a “WAIRA”, a quien originalmente, desde mucho antes, comenzábamos a hablarle. Le contábamos por ejemplo que la idea de escribirle surgió cuando por primera vez me vi separado de su mamá. Entonces le prometí escribirle; sin embargo, sabía que ya no estaba sola. Eran tiempos en que aún no sabíamos, no queríamos saber, si era varón o mujer. Le decíamos entonces: “estas tú mi querido hijo y también yo te quiero escribir”. Hace unos instantes me despedí de tu mamá y de algunos amigos, subí al avión y tú te viniste conmigo. El avión es una máquina para volar. Hay unos viajes para los que no se requiere avión, ni siquiera el cuerpo, pero de eso hablaremos después. Ahora quiero contarte cómo es el mundo al que estás viniendo. La vida es un regalo al interior de ese otro regalo: La naturaleza. Hay montañas majestuosas y mares con mil colores y peces; flores perfumadas y mariposas jugando con ellas. Ya sé que todo eso te resulta nuevo, desconocido y, sin embargo, estas viniendo a descubrirlo, a disfrutarlo, a saborear cada paso en tu itinerario de descubrimiento. Entonces sólo puedo decirte “bienvenido a la vida”. ¿Y si te apuraras un poco más, y si esta espera no fuera tan prolongada? ¿Ves? A uno lo vence a veces la impaciencia y, sin embargo, cómo olvidar que todo es un proceso, cómo ignorar que todo tiene su tiempo; si tuviéramos la capacidad de comprender el tiempo de cada cosa, cuántas cosas serían diferentes en el mundo. Llegará un momento en que tú serás grande y marcharás de casa. Entonces ni yo ni tu mamá te lo impediremos; tienes derecho a descubrir el mundo, tienes derecho a equivocarte. Intentaremos que antes de partir comprendas que el error no es malo en sí mismo, sino parte del aprendizaje; quien aprende de sus caídas no se ha equivocado. 


 
Quiero contarte que el lugar donde vivirás es una preciosa comunidad, tal como vivían nuestros abuelos los Incas; allá sólo tenemos un deber: Compartir.Sólo tenemos un derecho: Compartir. Y será en una casita particular con techo de paja y construida con inmenso amor. No te imaginas cuanto esfuerzo nos ha costado reconstruir nuestra comunidad, y, sin embargo, valió la pena. Hoy podemos recibirte en un hogar a todos niveles maravilloso. Quizá  debo hablarte más cosas de nuestros antepasados. Los Incas fueron una comunidad de comunidades muy interesante. Profundamente respetuosa de la “Pachamama”, descubrieron que en la vida lo más importante es la vida. Que no tenemos que complicarnos cuando en verdad sólo hemos venido a crecer, y crecer es disfrutar. La vida, te decía antes, es una fiesta. Nuestros antepasados ya lo sabían. Sabes, mi “Wairita” querida, quiero compartir contigo mi felicidad, especialmente en momentos de adversidad. Si la gente recordara que vivir es lo más maravilloso que nos podía ocurrir, cómo no celebrarlo con acciones plenas y pensamientos puros, cómo no vivir agradecidos teniendo presente que el mejor agradecimiento es y será siempre estar bien. Quiero compartir contigo mi felicidad desde este momento.  Quiero confesarte algo, tienes que saberlo. La vida y la Naturaleza en realidad son lo mismo: belleza pura. Donde sea que miremos podemos sentir la fragancia del amor. Empero, hay algunos nombres empeñados en no ver la naturaleza, hay algunos hombres que en su ceguera están destruyendo la belleza y produciendo heridas a nuestra madre tierra. Estamos intentando ayudarles a reconciliarse con ella.  También quisiera presentarme. Es bueno que sepas quién es tu padre: Soy joven en edad pero viejo en conocimiento. Recibí la herencia sagrada y tengo el encargo de compartirlo con los hombres de otros pueblos. Ese es el motivo de mis frecuentes viajes. Hay gente, tanta gente maravillosa que sólo está esperando que le recordemos su esencia amorosa. A veces, a veces me siento árbol, otras veces cóndor o montaña, amo lo que hago, trato de ser coherente y especialmente de no perder la humildad. ¿Sabes que cuando nazcas será una fiesta? Es que la vida es una fiesta. Una danza sagrada, la sagrada danza cósmica. Ese día realizaremos la ceremonia de entregarte a la tierra, a los pies del árbol sagrado; una flor y una piedra serán enterrados al amanecer y le pediremos al “Tatain” quien asiente, que ilumine tu sendero, que te enseñe a caminar con discernimiento y lucidez, que te enseñe a convertirte en luz cuando llegue la oscuridad. Bienvenido a la fiesta de la vida.


  
Y caminaremos descalzos sobre la tierra y gozaremos con el viento y danzaremos bajo la lluvia, subiremos por el arco iris hasta Juanajuacha; cuantas ganas tengo de mostrarte el árbol guía y subir contigo a la montaña sagrada. He viajado al mundo del hombre moderno. He transitado por sus calles vacías de amor. Sabes mi “Wairita” querida que a veces no he podido evitar que mis lágrimas humedezcan el rostro. La gente ya no canta ni danza, no abraza ni regala; se hace daño a la tierra, se hacen daño unos a otros. Desde pequeños envían a sus niños a unos lugares donde se vuelven máquinas. Nosotros te queremos libre, libre como el viento. Nosotros te queremos salvaje, pero humano. ¿Sabes que nosotros como hijos de la Pachamama tenemos un compromiso con ella? El compromiso de amarla y respetarla, de cuidarla y disfrutar agradecidos de su belleza. Es con ese ideal que estamos luchando; quisiera poder dejarte en un mundo sin fronteras, sin enemistades, sin verdugos ni degollados. Un mundo donde cada uno se sienta árbol del mismo bosque, compartiendo con alegría la danza sagrada de la vida.  Se me ocurre a partir de este momento llamarte “Waira”: Viento, transparencia, para que mi “Wairita” sea libre como el viento, para que la pureza sea tu refugio. Qué maravillosa posibilidad el convertirse en viento, en espacio abierto en el que nadie puede dañarte. Si todos se convirtieran en espacios abiertos, la invulnerabilidad caracterizaría a cada persona y el mundo se llenaría de luz.  Me preguntan a veces si te prefiero varón o mujer. ¿Cómo puedo elegir si es lo mismo? Los Hombres tenemos una gran tarea qué cumplir en esta vida, igual que las mujeres. Todos hemos venido a realizar algo muy importante en el mundo, algo que nada tiene que ver con profesionales ni posesiones. Quisiera junto con tu mamá ayudarte a encontrar tu misión. Tu visión profunda para que la vida, para que “tu vida”, “Waira”, no sea en vano. Quizá nada más podamos hacer por ti, porque el resto lo tendrás que hacer tú. No “Waira”, no te dejaremos solo, te dejaremos contigo mismo, entonces recién podrás estar con nosotros, recién podrás valorarnos en justa medida; somos tus papás, mas no eres de nuestra propiedad. Sólo podemos abrirte la puerta; tras ella, tu camino está esperando tus pasos. 

Hoy estoy solo contigo. Es como si todo el Universo se resumiera en ti. Te siento árbol, estrella, nube, piedra, ave, flor. Como si fueras todo eso y algo más. Voy a sembrar una semilla pensando en ti. Te he visto germinando y creciendo. Waira, ¿sabes que antes éramos estrellas? ¿Qué un día descendimos a la tierra, nuestra escuela, para experimentar el círculo sagrado de la vida? ¿Qué un día volveremos a vestirnos de luz?


 
Antes de viajar le pedí a tu mamá que por ningún motivo se enfade; al ser eventualmente tu hogar, es muy importante que cada instante esté lleno de felicidad, de ternura, de amor, pues todo lo que pensamos y sentimos circula por nuestro cuerpo. Le pedí que llene sus días de alegría, más alegría que nunca; es un momento tan especial. Es tan importante recibirte en un lugar armónico y posibilitar un viaje agradable. “Wairita” tu sitio ya está reservado. Ya te siento diciéndome “papá”.Quiero recordarte que hoy tuvimos una prolongada conversación. Me preguntaste tantas cosas, tu mamá se reía. Ella sabe que nunca me costó responder ninguna pregunta, y sin embargo contigo es como si te enviaran para recordarme que en el fondo todos  somos niños. Que cuando olvidamos eso, comenzamos a hacer tonterías. Si sólo se tratara de jugar, si la gente comprendiera que la vida es un juego sagrado en vez de complicarse tanto. Ahí están los delfines, para recordarnos que estamos aquí para participar plenamente del sagrado juego de la vida. ¿Jugamos? Anoche vi las estrellas y en una de ellas vi tu rostro. Cuando el origen y el destino se juntan, la rueda de la vida ha concluido para dar paso a la eternidad. Les abracé a ti y a tu mamá intensamente. A pesar de llevaros en el corazón, el sabor de la despedida hace sentirse. Subí al avión y mis lágrimas se abrieron paso inevitablemente; mis lágrimas son mi manera de amar.¿Sabes “Waira”?, este es un año muy especial. El año 1992. Se celebran en España los 500 años del descubrimiento de América; para nosotros aquello fue un genocidio. No, no es una queja, ni hay resentimiento. Aprendimos a perdonar y descendiendo desde nuestra montaña, fuimos a decirle al hombre occidental: Hermano. Este es un año especial por otras razones. Hay puertas que se dinamizan, voluntades que se multiplican; un ciclo especial, un nuevo “Pachacuqui” se está abriendo. Son tiempos para estar más atentos, más disponibles. Gracias por venir precisamente ahora, eres nuestro mejor regalo.Y un día tú también tendrás niños, ¿Qué harás con ellos?, ¿les enviarás a la escuela?,  ¿permitirás que el consumismo los devore?, ¿les impondrás lo que a ti te gusta?, ¿les dirás una cosa con la palabra y otra con el comportamiento?, ¿les enseñarás a tener miedos y a ver como algo malo el error?, ¿les dejarás en manos de especialistas? Tu corazón será la palabra. El sol está a punto de ponerse. Las estrellas pronto saldrán a decorar la noche. Una extasiante sinfonía a cargo de las aves anunciará el nuevo día que, vestido de amanecer, llegará cada día. ¿Te imaginas, tú mi niño, cuánta belleza nos rodea? Y sin embargo faltan ojos para verla. Menos mal que nunca es demasiado tarde, y tras la oscura noche el “Tataín” que imparte sol regresa otra vez.

Quiero decirte que no siempre nos comprende la gente; a veces nos rechazan antes de conocernos. A veces nos critican antes de escucharnos y después de todo, de haber pasado por todo, de haberlo soportado todo, me digo: ¿Qué sería de nosotros sin problemas? Debo confesarte que las adversidades nos han hecho fuertes.


 
 “Wairita” ¿Qué haces ahí, cómo se vive?, ¿Qué haces los domingos?, ¿cómo te trata tu mamá? Ya sé que estas en camino y quiero decirte que vengas con optimismo, pero no te hagas demasiadas ilusiones. Aquí hay de todo: Sordos, ciegos, paralíticos, humanoides, máquinas, mercaderes, suicidas, y junto a las estrellas está la oscuridad. Pero nosotros miramos las estrellas, no la oscuridad. Debes saber que donde nos ha tocado, ahí está nuestro trabajo. Recuerda que ninguna justificación será válida si no aprendes a tiempo el sagrado arte de vivir. “Waira”, mi pequeña, siempre te siento a pesar de la distancia; quizá la distancia es sólo un pretexto para estar más cerca que nunca. Y la abuela decía: “cuando nos llenamos de amor totalmente, las soluciones ya no son necesarias por que los problemas se desvanecen”.  Soy el árbol y tú la semilla. La semilla germinando para ser otro árbol. Yo no quiero hacerte crecer a mi manera. Sólo quiero ayudarte a sumergirte profundamente en la tierra de la vida. Y luego crecer juntos, como árboles del mismo jardín. ¿Me sientes? Seguro. Sientes el puente que estamos construyendo de los Andes a Occidente. Era necesario bajar desde nuestra montaña y compartir con el hombre moderno nuestro ancestral conocimiento. Es que todos somos indígenas en el fondo; todos somos inocentes y amorosos más allá de las máscaras y los diplomas. Que bueno que vienes; si quieres, puedes ayudarnos a reforestar corazones. Y de juguetes te regalaré el sol y las estrellas, el trinar de las aves y la frescura del río, todas las flores son para ti y se multiplicaran cuando las compartas, y podrás jugar con las nubes y los atardeceres, podrás convertirte en luciérnaga o mariposa, podrás sentirte tierra jugando a humano, podrás crecer con los árboles buscando la luz. Ese es el sagrado juego de la vida que vienes a jugar ahora.  ¿Sabes que un día poco afortunado el hombre inventó la religión? Desde entonces la espiritualidad se burocratizó y desde entonces sólo es posible llegar a Dios a través de los intermediarios, según nos dijeron. El problema es que los intermediarios nada tienen que ver con el gran espíritu. Waira, volvamos a la montaña. Mi niño, sólo podemos darte amor, lo demás no es necesario. “Waira”, ven con mucho humor, que la vida es una broma cósmica. Si la vida es un juego, el humor es requisito. Te siento, sonriéndome, y luego volaremos convertidos en cóndores; es verdad que el mundo moderno está tan lleno de máquinas, de prisas, de enfermedades, de egoísmo, de confusión, de soberbia, de infelicidad. No “Waira”, nuestro mundo es otro. Pero tampoco podemos olvidarnos y olvidar al hombre moderno; tenemos que estar ahí para recordarles que vivir es diferente, para que no se olviden de vivir, definitivamente.



 Puedes venir tranquilo mi niño, respetaré tu libertad. Qué?, ¿Qué quieres hacerme un regalo? Eres tú mi niño el mejor regalo. Compartir contigo, verte crecer, contemplar cómo haces amistad con las mariposas y constituyes un coro con los pájaros, verte abrazar a los árboles y danzar en torno al hermano fuego, es suficiente; gracias por bajar a la tierra. Te llevaré desde la montaña a conocer la selva y a vivir en ella y  curar sus heridas; la selva “Wairita” nos está llamando. ¿Vamos?  No, no estoy lejos, yo vivo a tu lado, con tigo siempre. Tienes suerte “Waira”, nacerás en una comunidad y, sin embargo, desde ahora te digo que nadie hará lo que tú tienes que hacer, nadie vencerá pruebas por ti, nadie avanzará por ti. Quizá todo sea sólo una oportunidad. Pídele mi niño a tu mamá que con frecuencia te lleve al bosque, que tus pies toquen descalzos la tierra y que le pida al sol cada amanecer que encienda tu sol interior. “Wairita”, quería comentarte que los animalitos son nuestros hermanos igual que los árboles, los ríos son los tíos, las abuelas son las montañas, y la madre la tierra. Nuestra tierra es grande y hermosa, aquí todos te estamos esperando.  No puedo evitar decirte en este momento que en alguna parte del mundo, en este momento, un niño está de hambre muriendo. Y así, cada instante, todos los días, y pensar que aún hay gente que se niega a compartir lo que tiene. ¿Te imaginas “Waira”? Unos tienen más de lo necesario y otros ni lo imprescindible. Date prisa mi niño que este mundo necesita seres dispuestos a compartir. Y en este mundo moderno con frecuencia hay violencia, guerras; la guerra estará presente mientras en vez de tener un jardín, en el corazón tengamos una trinchera, mientras haya soberbia e intolerancia. Y ¿si escucháramos los adultos el sentir de los niños?, ¿si aprendiéramos de vosotros en vez de pretender educarlos? “Wairita”, sólo quiero poder enseñarte el sagrado arte de vivir, lo demás no es importante, ni siquiera las palabras serán necesarias; el ejemplo será suficiente.  

Le pediré a tu mamá que comente el menú, antes de hacerte participar de él. Es tan importante lo que se come y la actitud observada en ese sagrado momento. Y cuando sientas que algo no te viene bien, manifiéstalo. No tenemos derecho a perjudicarte. “Wairita”, quisiera, cuanto quisiera que te parezcas a un delfín. Si pudiéramos reinstalar la  alegría, el mundo sería diferente. Quisiera que te parezcas a una luciérnaga, desafiando a la inmensa oscuridad. Quisiera darte un abrazo.



 ¿Sabes que todavía hay gente que siembra una cosa y espera cosechar otra? ¿Te imaginas mi niño cómo van las cosas por aquí? Por eso hemos abierto nuestras comunidades a todos los corazones sinceros. Quiero pedirte que cuando sea el momento, vengas al mundo con facilidad. Es tan importante la manera como ingresamos al mundo. Que ondas son las huellas que deja luego este acontecimiento. Conduce tú mismo este proceso, vívelo intensamente, pero, fundamentalmente, posibilita un natural advenimiento. Nosotros te recibiremos cantando, el círculo sagrado de la vida hecha canción será nuestra manera de recibirte. ¿Cantaremos juntos ese momento?Hola “Waira”! Bienvenida. Bienvenida a la vida. Naciste hace pocos días y resultaste ser mujer. Nos encantó esa sorpresa. Este es un ciclo  femenino. El “Pachacuti” que se inició recientemente es de polaridad femenina, el despertar de la mujer está proféticamente señalado; jugarás un importante papel en esta mágica coyuntura planetaria, contribuirás con tu entrega y ejemplo a la expansión de la conciencia, usarás ese inmenso poder del que estas dotada como mujer para contribuir a la evolución espiritual de la humanidad. Quiero contarte algunas cosas que están ocurriendo ahora,  para que no digas luego que te tuvimos desinformada. Cuando naciste, Octubre 92, nuestra comunidad estaba a punto de concluirse, las viviendas circulares parecen parte de un sueño. El “Intuaz”, el primer templo solar del nuevo “Pachacuti”, luce imponente, sagrado. Al fondo, la montaña hace guardia magnetizando la zona; vivimos en un oasis donde la belleza se pasea en cuerpo entero, donde las flores hablan y las piedras cantan, donde cada uno de los que pasan por aquí se sumerge en una dinámica transformacional absolutamente maravillosa. De verdad en un privilegio vivir aquí.  En la cronología oficial es el año 92, un año especial, pues ahora se cumplen 500 años de la llegada de Colón a nuestro Continente. Es irónico “Wairita”, pero aún algunos consideran a los invasores como descubridores. Si descubrir es llegar a un lugar, nosotros llegamos antes, nosotros los indígenas descubrimos América. Empero, descubrir supone una tarea multidimensional. Descubrir es llegar a conectar con la esencia del lugar, hablar con el gran espíritu guardián del lugar, comprender el silencio, leer las señales de los tiempos; mas no, no descubrieron nada, no se enteraron de nada, no tuvieron tiempo. Fuimos nosotros los que descubrimos: Descubrimos la codicia, la irreverencia, la frivolidad, la deshonestidad, la degradación hasta niveles de total inhumanidad. ¿Sabes que al abuelo del abuelo que vivió la noche oscura del “Pachacuti” anterior, le prohibieron cantar? Y el abuelo a veces no se aguantaba y sin darse cuenta estaba cantando otra vez. Duro era el castigo que bruscamente interrumpía el canto. ¿Me preguntarás por qué “Wairita”, los cantos de poder nos conectan con inmensas cantidades de energía y nos tornan poderosos. A los indígenas nos desprecian, pero en el fondo nos temen; nos temen por que no vivimos sólo en una realidad. La realidad en la que vive el hombre moderno no es real. Nos prohibieron hablar con las montañas, ignorando que para hablar con ellas no precisamos usar la palabra. 



 “Waira”, el árbol sagrado que participó en tantas ceremonias, fue cortado. No se dieron cuenta de que continúa ahí. Cortaron la materia y, sin embargo, con los ojos del corazón podemos verle donde siempre: Transparente, vestido de luz. “Waira” los Amautas están regresando vestidos de humildad para evitar ser confundidos con los traficantes de lo trascendental, tan frecuentes en este mundo. ¿Sabes que tú no tendrás en casa casi nada? Pues todo en Universo es tuyo y lo más hermoso no puede ser metido dentro de una caja. Y en medio de tanta humanidad civilizada, nuestra labor “Wairita”, cosiste en “descivilizar” al hombre moderno y volverlo otra vez “humano”. ¿Nos ayudarás en este intento?Y en el antiguo “Pachacuti” nuestra música estuvo prohibida; era peligroso realizar nuestras danzas sagradas, por que ellas no conducían a sorprendentes niveles de lucidez y cuando nuestra visión se acrecentaba y transitábamos por los senderos del futuro, temblaban los opresores. Nunca soportaron nuestra mirada transparente. Nunca soportaron nuestro silencio. Y se llevaron el oro y la plata embriagados en su codicia; no se detuvieron a contemplar la montaña guardián y a abrazar los árboles sagrados. Se llevaron tantas cosas, empero. ¿Sabes?, olvidaron llevar lo más importante: nuestra alegría de vivir, el canto con el que recibimos cada amanecer y la danza con el que agradecidos despedimos al día. “Waira” tendrás que prepararte desde ahora. Estos son tiempos especiales; volvió a hablarme el gran árbol protector y me dijo que días difíciles esperan a la humanidad, que mucho se ha destruido ya. “Wairita”, estos son tiempos especiales. Tú lo sabias antes de nacer, ahora comienza a cumplir el propósito de tu retorno a la tierra. La anciana decía: “el hombre moderno, al hombre moderno le robaron el ´ajay´, el alma”, por eso deambula por la vida intrascendente convertido en máquina, en cadáver con anhelo columnista. “Waira”, cuida que no te roben el ´ajay´. Tú, como todos, eres inteligente. …Bueno!!! Otros niños como tú, desde que nacen, o antes incluso, son entrenados para ser felices. De esta nefasta programación tuno participarás. Naciste en un hogar que ha consagrado su vida al despertar espiritual de la humanidad. Nuestra vida cada día es una fiesta de crecimiento y convivencia multidimensional. Somos felices. Nuestra familia se ha compuesto por hombres y mujeres y niños de diversa procedencia étnica. Compartimos un bello lugar con montañas, árboles y pájaros; la libertad es nuestro contexto. “Waira”, puedes estar segura, tu crecimiento está garantizado; sólo tú podrás detenerlo.“Waira”, el árbol sagrado que participó en tantas ceremonias, fue cortado. No se dieron cuenta de que continúa ahí. Cortaron la materia y, sin embargo, con los ojos del corazón podemos verle donde siempre: Transparente, vestido de luz. “Waira” los Amautas están regresando vestidos de humildad para evitar ser confundidos con los traficantes de lo trascendental, tan frecuentes en este mundo. ¿Sabes que tú no tendrás en casa casi nada? Pues todo en Universo es tuyo y lo más hermoso no puede ser metido dentro de una caja. Y en medio de tanta humanidad civilizada, nuestra labor “Wairita”, cosiste en “descivilizar” al hombre moderno y volverlo otra vez “humano”. ¿Nos ayudarás en este intento?Y en el antiguo “Pachacuti” nuestra música estuvo prohibida; era peligroso realizar nuestras danzas sagradas, por que ellas no conducían a sorprendentes niveles de lucidez y cuando nuestra visión se acrecentaba y transitábamos por los senderos del futuro, temblaban los opresores. Nunca soportaron nuestra mirada transparente. Nunca soportaron nuestro silencio. Y se llevaron el oro y la plata embriagados en su codicia; no se detuvieron a contemplar la montaña guardián y a abrazar los árboles sagrados. Se llevaron tantas cosas, empero. ¿Sabes?, olvidaron llevar lo más importante: nuestra alegría de vivir, el canto con el que recibimos cada amanecer y la danza con el que agradecidos despedimos al día. “Waira” tendrás que prepararte desde ahora. Estos son tiempos especiales; volvió a hablarme el gran árbol protector y me dijo que días difíciles esperan a la humanidad, que mucho se ha destruido ya. “Wairita”, estos son tiempos especiales. Tú lo sabias antes de nacer, ahora comienza a cumplir el propósito de tu retorno a la tierra. La anciana decía: “el hombre moderno, al hombre moderno le robaron el ´ajay´, el alma”, por eso deambula por la vida intrascendente convertido en máquina, en cadáver con anhelo columnista. “Waira”, cuida que no te roben el ´ajay´. Tú, como todos, eres inteligente. …Bueno!!! 

Otros niños como tú, desde que nacen, o antes incluso, son entrenados para ser felices. De esta nefasta programación tuno participarás. Naciste en un hogar que ha consagrado su vida al despertar espiritual de la humanidad. Nuestra vida cada día es una fiesta de crecimiento y convivencia multidimensional. Somos felices. Nuestra familia se ha compuesto por hombres y mujeres y niños de diversa procedencia étnica. Compartimos un bello lugar con montañas, árboles y pájaros; la libertad es nuestro contexto. “Waira”, puedes estar segura, tu crecimiento está garantizado; sólo tú podrás detenerlo.



 Tu alimentación “Wairita” será sobria y natural; al principio, como es habitual, leche materna, que es insustituible. Poco a poco irás ampliando tu repertorio a frutas, verduras, cereales integrales y, fundamentalmente, alimentos cultivados en el huerto, con amor y sin químicos. Te daremos lo necesario, mas sin exceso. El resto lo repartiremos a otros niños como tú. A veces ayunarás, reverente; otras veces incluso comerás menos de lo necesario. La preparación de la guerrera comienza desde la concepción. Nosotros te prepararemos rigurosamente. Un día tú elegirás tu camino, esto es solo el entrenamiento. Tu derecho a equivocarte no te lo quitaremos jamás. Además, todos somos niños y si todos estamos jugando, quienes tenemos más experiencia en realidad sólo somos los que más nos hemos. Y cuando te equivoques, “Waira”, reconoce con humildad tu error y aprende de él; ese es el sendero del caminante que un día te vestirá de “invulnerabilidad”.  Y desde ahora quisiera decirte “Waira” que no te atormentaremos con los típicos “nos” de los papás. Más que un padre considérame un amigo. En términos externos y materiales, debes saber “Waira” que no te faltará nada; empero, te daremos pocas cosas por que realmente muy poco es necesario. Si quieres más adelante participar de la carrera consumista podrás hacerlo, mas en ello no cuentes conmigo. Conozco mucha gente que en nefasto trueque, cambia su vida por un poco de dinero con qué comprar lo que necesita. Aprenderás a cuidarte sola “Wairita”; nosotros de vez en cuando caminaremos a tu lado, más tu camino deberás transitarlo con tus pies. No es posible vivir con temores. No es necesario ir por la vida con miedo. Aprender es maravilloso y la vida es la mejor escuela. Ten en cuenta que conocerás a toda clase de gente: gente deshonesta, gente cínica, soberbia y mal intencionada, más no es bueno ser prejuicioso ni andar con temor, sólo precisas estar atenta, alerta, tener paciencia, mucho humor y total honestidad; muéstrate como eres, sé siempre tú misma en las más diversas circunstancias. Lo que esta bien hecho reconócelo y sé agradecida. Lo que te parece incorrecto señálalo con serenidad y firmeza, con ternura; cuando más allá del error veas una buena intención, otorga otra oportunidad y perdona, perdona cuantas veces sea necesario, perdonar es purificador. También encontrarás gente que habla mucho, gente que habla una cosa y hace otra, haciendo de la incoherencia su contexto habitual. No te compliques, vinimos a la tierra a jugar, no a juzgar.


 
En la comunidad donde vivimos se enseña desde la práctica misma el sagrado arte de vivir para que la vida sea la más maravillosa aventura de crecimiento. Miles de personas de todo el mundo vienen a buscar ese conocimiento, que en nuestro trabajo comunitario Lugo lo descubren dentro. “Waira”, tú tendrás los mismos derechos y deberes que todos, todo lo que obtengas será por mérito tuyo, nosotros sólo te abriremos la puerta, los pasos los tienes que dar tú. Te enseñaremos a vivir sin complicarte, y al concluir nuestra labor en la tierra no te dejaremos otra riqueza que la de un corazón con las más hermosas flores. Puedes estar segura, tendrás con nosotros la oportunidad de ser tú misma. Te ayudaremos a conocer tus límites para ampliarlos, a reconocer tus errores y a aprender de ellos. Nuestro amor hacia ti será el mismo en tus logros que en tus caídas. No te induciremos a que seas como nosotros, solo te recordaremos la posibilidad de crecer y disfrutar la vida. ¿Sabes “Wairita” que a nosotros nos aplauden y nos atacan con igual intensidad? Y nosotros disfrutamos tanto de ambos; nos causa gracia los aplausos por que en realidad no los necesitamos; nos causan gracias las difamaciones por que con ellas no identificamos y en el fondo nos fortalecen. Ser caminante supone crecer imperturbable. Cuánto agradecemos todo, todo, todo lo que pasa. Qué sería de nosotros sin tanta gente insoportable. La clave es el amor “Waira”, recuérdalo siempre; el amor te volverá poderosa. El amor incluye el humor que actúa como vacuna contra la frustración.Naciste en lo que cronológicamente es el nuevo “Pachacuti”; elegiste bien. Este es un tiempo precioso, el despertar espiritual planetario es inocultable. ¿Ocuparás el sitio que la “Pachamama” ha reservado para ti?, ¿estarás plenamente instalada en cada instante?, ¿absorberás cada día y ninguna hora pasará en vano? sabes que en realidad es útil el tiempo que no se usa. Tú como todos tendrás muchas oportunidades; ¿las reconocerás? “Waira”, aún eres pequeña pero no importa; tu espíritu es viejo y tu corazón no olvidará estas palabras. Este es un mensaje que te lo di cuando aún eras pequeña, más el tiempo continuó pasando y pasaron varios años y los niños de tu edad se aprestaron a ir a la escuela. ¿Quieres ir “Waira”? Ya sabes que nunca te privé de la libertad de elegir; yo en tu caso no iría, no es necesario, la vida es la mejor escuela. Podrías aprender a leer y escribir con nosotros y seguiríamos jugando, la vida es un juego sagrado, no venimos aquí a complicarnos, más si quieres ir puedes hacerlo, simplemente te pido que no aceptes competir con tus compañeros, no me interesan las notas que saques, ni los diplomas que puedas obtener. No “Waira”, no es que la educación sea mala, si no que en la sociedad occidental se forman hombres y mujeres para reproducir el grotesco sistema que los oprime. Yo te quiero “ser humano”, nada más. Y en la escuela se vuelve egoístas a los niños y se les enseña a competir entre ellos, a humillar al prójimo; se los convierte en seres agresivos, materialistas, consumistas en extremo, de manera que sólo sean felices acumulando cosas y vendiendo y venciendo a los demás, y vendiendo su tiempo a cambio de poco dinero. Nada de eso nos interesa a nosotros; si quieres puedes ir, pero recuerda: “Te quiero libre, te quiero feliz”.


 
En nuestras escuelas las cosas fluyen de manera diferente; si hay amor y si hay libertad, si sólo la maestra mirara aunque sea un instante amorosamente a sus alumnos, ya todo sería diferente, entonces tendríamos real escuela, pues allá la fiesta continuará. Te decimos desde ahora que nosotros no te llenaremos la cabeza de datos y conocimientos inservibles; empero, hay veces hay que aprender de todo, pero todas estas son estaciones intermedias que hay que atravesar. No olvides que tus juguetes no son tuyos, son de todos los niños y los más hermosos son el sol y las estrellas, la lluvia y el arco iris. “Waira”, donde quiera que estés se amable y amorosa; el amor es el arma más poderosa.  Y los años continuaron pasando…”Waira”, me parece ayer cuando preparábamos tu nacimiento, ahora ya estas grande. Recibiste como enseñanza fundamental ejemplo. ¿Tú sabes que cuando una mujer está en su centro es poderosa? Más la mujer “guerrera” en que aspiramos que cada mujer se convierta, es imperturbable. Hay que situarse más allá del éxito y del fracaso; el hacer vibrar y la armonía son su estado habitual. La guerrera no corre ni se queda; sabe avanzar. No se complica ni se queja; ama lo que hace y se entrega plenamente a cada instante. “Waira”, ¿continúas danzando como antes?, ¿continúas abrazando los árboles y jugando con las estrellas? Cómo va creciendo uno. Sabes que cuando uno llega a la juventud es necesario, es bueno, como lo que hacían nuestros antepasados, vencer diferentes pruebas que nos permitan cultivar la belleza interior, ampliar nuestros límites, hacernos fuertes. Te quiero fuerte! Quiero que sepas que en ti hay algo más que una joven atractiva. Por tus venas circula la sangre de los Incas, de los Amautas, de los hombres y mujeres sagrados. Tienes la posibilidad de contribuir al despertar de la espiritualidad indígena y curar las heridas de nuestra madre tierra. Nuestra madre tierra que hoy más que nunca nos está llamando. Es urgente despertar a nuestros hermanos, la agonía de la tierra lo exige, el inminente gran amanecer de los tiempos lo requiere, si quieres podrás viajar con nosotros desde Poblanco, corazón.Si te quieres, recuerda que tu libertad es una valiosa joya completamente exenta de negociación o trueque; cuando vuelva a verte sólo anhelo encontrarte libre, como siempre te quería. 


 
Llegará un momento en que la propia dinámica de la pareja te ponga en situaciones hasta hoy novedosas, como el tema de la relación sexual. Hablar del tema “Waira”, supone referirse a una importantísima energía que poseemos todos, que bien manejada puede contribuir al crecimiento espiritual; empero, cuando es mal utilizada y desperdiciada en actos que no van más allá del mero instinto degradado, la persona transita descendentes senderos; entonces su aspiración estará en función de su condición reptante y la posibilidad de vuelo estará desterrada. No “Waira”, no se trata de reprimirse, de temer o complicarse, se trata de actuar dentro de un nivel de conciencia y conocimiento. Tú eres mujer y tienes derecho a conocer tú cuerpo, descubrirlo, disfrutarlo; empero, sería interesante que te muevas en un contexto en el que la reverencia, la trascendencia y el sagrado arte de vivir estén presentes. Nada de esto es nuevo. Nuestros antepasados ya lo sabían. Cuando ello ocurre con naturalidad y responsabilidad todo es diferente, todo es hermoso. Recuerda que nuestro cuerpo es sagrado; al ser el vestuario de cuerpos más sutiles, es un templo. Recuerda que la juventud es el momento para ser sentido profundo de la vida. Sé fuerte, no permitas que te manipulen desde ningún nivel, especialmente desde lo sentimental. Acostúmbrate a expresar lo que sientes con ternura y firmeza, y fundamentalmente no generes sentimientos de culpa. Ahora que vas al mundo, ahora que te devuelvo al mundo, es cuando debes usar todo lo que aprendiste con nosotros, que nada te sorprenda, que nada te decepcione; no estás bajando al mundo a juzgar ni a complicarte, tu paso por el tiene una función de aprendizaje y formación. Que la coherencia sea tu contexto permanente. En las más diversas circunstancias sé tú misma: honesta, transparente, insobornable, auténtica, valiente, sólo los seres valientes son capaces de amar, pues el amor comienza donde terminan los límites. “Waira”, no importa que tus amigas tengan más cosas que tú, esa es pura basura. Tú nos conoces, nosotros no entregamos fragmentos de nuestra vida a cambio de un dinero con qué comprar lo que es necesario. “Waira”, sólo tienes que competir con tigo misma. Ahora a punto de marcharte, sólo quiero decirte que lo único que tienes es a ti misma. Este es un tiempo muy especial, todo está vivo, todo es uno.  Nosotros seguiremos adelante. Si quieres podrás viajar con nosotros, mas la decisión, como siempre será tuya. Explora, descubre, imagina, expresa, disfruta, comparte y cuando tengas algún problema, danza; ello preservará tu lucidez y las alternativas de solución se multiplicarán más. No te aferres “Waira”, no te aferres a nada, deja en libertad tu libertad.  Y el tiempo seguirá pasando. Nosotros seguiremos fluyendo, seguiremos adelante. Seguiremos anhelando que permanezcas siempre alerta, alerta contra los miedos que nos inoculan contra la estupidez, que nos contagian contra la soberbia, que nos inducen contra la infelicidad a que nos recomiendan. No hace falta pensar demasiado, no precisamos mucho dinero, la comodidad artificial degenera, la falta de entusiasmo mata la vida. Cuando hagas algo conviértete en lo que estás haciendo. Nunca dejes de observar tu propio interior, en especial en momentos de grandes decisiones; sé honesta contigo misma, no te compliques intentando comprenderlo todo, hay cosas que se explican solas, en algún momento, vivencialmente. 

“Waira”, finalmente quiero decirte que cuando al concluir mi tiempo en la tierra me haya marchado, quiero pedirte que devuelvas ceremonialmente el vehículo corporal abandonado a la madre tierra, junto al árbol guardián. Esté entonces vestido de estrella, ave o árbol, visitaré la comunidad y compartiré con los hijos de la “Pachamama” ese instante de libertad y crecimiento que durante tanto tiempo he soñado. No, no estaré ausente, estaré en todas partes y estaré con la gente que tanto amé. Nada tiene final “Waira”. Cada instante es un fin y un principio, una eternidad. Lo último que puedo decirte es que la vida es una escuela permanente, que el momento de aprender es ahora, que sólo el que se ayuda así mismo es capaz de ayudar a los demás. 

Hasta siempre “Waira”. No olvides que aunque estés sola, estoy contigo y toda la “Pachamama” está contigo.  “Chanes”, la comunidad “Janazpacha” es real, existe. “Wairita” está jugando allí al pie de la montaña guardián, en las casitas circulares y en los jardines. Y también te esperamos a ti que estas leyendo este mensaje. Te esperamos en Cochabamba, Bolivia. Puedes escribirnos a la: Casilla de correo 318CochabambaCorreo Central, Bolivia.